Ochenta y cuatros emprendimientos son beneficiados con fondos de CONADI

Se trata de 18 iniciativas urbanas, 16 rurales y 50 de microemprendimiento indígena, que permitirán el desarrollo económico de familias originarias.

Tras el fallecimiento de su padre, Liliana Flores volvió a Socoroma, pueblo situado en la comuna de Putre, para continuar con la plantación y cosecha del orégano, labor a la que se dedicaba el progenitor. Desde entonces, la mujer ha continuado con la tradición familiar, por lo que adjudicarse un subsidio de tres millones 500 mil pesos de parte de CONADI, le permitirán seguir en la producción y expandir su emprendimiento.

Liliana fue una de las 16 beneficiadas con el Fondo de Desarrollo Indígena (FDI) Rural. A ella, se le sumaron 18 iniciativas correspondientes al FDI Urbano y 50 beneficiarios del Programa de Microemprendimiento Indígena (PMI). Todos ellos recibieron su certificado que los acredita como adjudicatarios de los recursos.

“Se trata de diferentes concursos de desarrollo productivo, dirigidos a la población indígena urbana y rural; y a los beneficiarios del Programa de Microemprendimiento Indígena. CONADI es la encargada de promover el desarrollo integral de las personas y comunidades indígenas, en este caso, lo primordial es el desarrollo económico familiar, por lo que este año, al igual que los anteriores, estamos llevando a cabo este cumplimiento tanto en el sector urbano como en el rural, que tienen un monto máximo de tres millones 500 mil pesos en subsidio. Mientras que para el PMI son 546 mil pesos”, explicó Aldo Barrales, director regional (s) de Conadi Arica y Parinacota.

Rescatando tradiciones

Los concursos tienen por objetivo potenciar y promover el fortalecimiento de emprendimientos y microempresas indígenas urbanas que rescaten, promuevan o desarrollen las culturas indígenas y/o que tengan relación directa con actividades productivas de la población indígena empleadas para la generación de ingresos y así contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de quienes las realizan.

María Gómez fue una de las beneficiadas con el FDI Urbano. Desde hace 10 años que se dedica al rescate de la orfebrería aymara en plata. “Esto es muy importante, porque dentro de mi comunidad siempre quisimos rescatar y difundir la orfebrería. Hago aros que son parte de la vestimenta de la mujer y que se usaban en ceremonias importantes. Al haber una escasez de orfebres, en las ceremonias se han ido reemplazando las joyas, los quero, los bastones de mando, los tupu. Por lo que la idea es que esto se vuelva a utilizar, y también, retomar la tradición en la que las madres traspasaban sus joyas a las hijas”, contó.

María empezó con su oficio a través de una cooperativa haciendo cursos de rescate. En un comienzo se hizo un llamado a participar a los hombres, porque este es un trabajo milenario hecho tradicionalmente por ellos, pero por temas de trabajo pocos se sumaron. Un orfebre les enseñó a siete mujeres durante 10 días los conocimientos básicos para la fabricación de joyas. Hoy quedan dos mujeres dedicadas a la orfebrería aymara. “Todos los años vamos a la Muestra de Artesanía de la Universidad Católica en Santiago, hacemos entregas a través de Artesanías de Chile o por vendemos por encargo. Con este fondo renovaremos herramientas e insumos, por lo que esta es una gran ayuda”, concluyó.

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